Seminario "El Santuario de Dios". Tema #1. La Orden de Construir el Santuario

Presentado por: Julio Arrieta Martínez


Ahora estamos listos para entrar a estudiar una nueva serie, interesante y fascinante, el título de ésta “El Santuario de Dios”. Aquí vamos a entender todo lo referente a la orden de Dios de construir un Santuario. Estudiaremos y aprenderemos ¿Para qué sirve el Santuario?, ¿Cómo tenía que ser construido?, ¿Qué nos iba enseñar el Santuario? Conforme vayamos estudiando esta temática iremos entendiendo la voluntad de Dios para el hombre en el Santuario.  

Dios habita en el Santuario y Él lo dividió en dos: Un Santuario Terrenal y un Santuario Celestial. Comenzaremos estudiando lo básico, el Santuario Terrenal, y para eso les invito a ir conmigo a Éxodo 25:8, dice así la palabra de Dios. “Y harán un santuario para mí. Y habitaré en medio de ellos”.

Aquí encontramos la orden, Dios quería una casa, una iglesia, un lugar, al que Él le llamó un Santuario. Entonces, Él iba a estar en un lugar santo que es el inicio de la palabra santuario, un lugar santo para habitar. Ese es el nombre que Dios le pone y eso es lo que Dios le solicita al pueblo de Israel.

Éste edificio deberá ser construido por el hombre, porque el mismo versículo dice: “Y harán un santuario para mí”. Quiere decir que debía ser construido con mano humana. Pero no era para o por el hombre, era para Dios. Dios ahí está comenzando a dar las órdenes, “ese santuario va a ser para mí”.

¿Y para qué? Lo dice el mismo verso, “para habitar en medio de ellos”. Esto es muy interesante. El hombre siempre ha creído que Dios está en el cielo, lejos. Y en todos los tiempos esa idea ha predominado, el hombre siempre se ha quejado de que Dios está en el cielo, como muy distante. Aquí Dios quiere acercarse al hombre, quiere enseñarle al hombre, quiere habitar con el hombre, quiere estar con el hombre, quiere estar más cerca del hombre. Entonces dice: “Ese santuario es para mí”, para habitar con ellos.

Ahora vamos a Éxodo 25:1-2, para entender cómo se debía construir éste Santuario. Dice así: “Jehová habló a Moisés, diciendo: Di a los hijos de Israel que tomen para mí ofrenda; de todo varón que la diere de su voluntad, de corazón, tomaréis mi ofrenda”. En Éxodo 25:1-9 es dónde está la orden y podemos encontrar muchas cosas interesantes para estudiar acá. Ya nosotros nos salimos de la idea del deseo de Dios, y entramos en el segundo deseo de Dios, el cual es que esas ofrendas sean voluntarias. Porque, como se iba a construir un Santuario para Dios, entonces es Dios el que delimita todas las condiciones del Santuario.

Aquí lo primero que comienza a decir es que ésas ofrendas tienen que ser voluntarias, espontáneas, para que lleven a cabo el propósito que Dios quiere. El propósito con que Dios quiere que se construya su Santuario.

Sigamos leyendo ahora del verso 3 al verso 7: “Esta es la ofrenda que tomaréis de ellos: oro, plata, cobre, azul, púrpura, carmesí, lino fino, pelo de cabras, pieles de carneros teñidas de rojo, pieles de tejones, madera de acacia, aceite para el alumbrado, especias para el aceite de la unción y para el incienso aromático, piedras de ónice, y piedras de engaste para el efod y para el pectoral”. Éste era el tipo de ofrendas y materiales que debían ser aportados voluntariamente por el pueblo de Israel para la construcción del Santuario según lo había ordenado Dios.

Antes de pasar a estudiar el tercer delineamiento, hagamos aquí un repaso. ¿Cuál fue el primer delineamiento? La solicitud de que se le haga un Santuario para que Dios habitará con el hombre. ¿Cuál es el segundo delineamiento? Que las ofrendas debían ser voluntarias, de corazón, nadie me tenía que pedir, nadie me tenía que exigir, nadie me tenía que apuntar con un arma, tenía que ser una ofrenda voluntaria, espontanea, con alegría, porque eran para Dios, para construir la casa de Dios.

El tercer delineamiento es la clase de materiales que Dios solicitaba. Materiales finos de gran calidad y que aportaban una gran belleza al Santuario, nada menos pues es la casa donde mora el Rey de Reyes.

Estudiemos ahora el cuarto delineamiento, éste lo encontramos en el verso 9 del capítulo 25 de Éxodo el cual dice así: "Conforme a todo lo que yo te muestre, el diseño del tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios, así lo haréis". Éste cuarto delineamiento nos muestra que ya había un diseño preestablecido, entonces quiero decir que ya había un diseño original y el Santuario Terrenal iba a ser una copia. Quiere decir que el Santuario Celestial es el real y el Santuario Terrenal era la sombra. El Santuario Terrenal era tipología del Santuario Celestial. El Santuario Celestial era el real y el Terrenal apuntaba las lecciones para que aprendiéramos todo lo que se iba a llevar en el Santuario Celestial, vemos así lo interesante e importante de estudiar el tema del Santuario.

Nosotros no conocemos el Santuario Celestial, no estamos en el Santuario que está en el cielo, pero con el Santuario Terrenal entendemos el Celestial, entendemos a Dios, entendemos a Jesucristo, entendemos al Espíritu Santo, de ésta manera entendemos todo lo que Dios quiere que sepamos.

Para entender mejor la cuarta orden o solicitud que Dios le hizo al pueblo de Dios, los invito a ir a Hebreos 8:5, dice así: ”Los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte". Éste verso tiene dos connotaciones: El Santuario Terrenal como ya lo vimos es sombra, sirve como sombra, me indica otra cosa, ahí yo aprendo algo más grande. Ese Santuario tenía que ser en mí una lección, porque cada elemento del Santuario, los aposentos, los oficios, las fiestas religiosas, las personas que participaban en los oficios, los muebles, los colores; todo eso me iban a apuntar a una cosa real en el futuro, que yo debía aprender.

La segunda connotación de Hebreos 8:5 es la orden de ver las cosas conforme al modelo que se le estaba mostrando a Moisés, en el monte. Ven que ya había un modelo preestablecido, o sea ya construido antes. Quiere decir que éste Santuario Terrenal debía ser copia en miniatura de un Santuario más grande y más excelso, más santo y más elevado. El de la tierra era un Santuario hermoso hecho por el hombre con las estipulaciones que Dios pedía, pero era un Santuario pequeño, solo me apuntaba a un verdadero Santuario Celestial.

Pasemos a estudiar el verso 2 de Hebreos 8: "Ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre". Aquí cerramos con el cuarto requisito de Dios y ampliamos el último. Éste último verso ya me introduce en la idea que hay un Santuario en el cielo. Primero dice que el hombre va a levantar un Santuario en la tierra, y segundo me dice que el Santuario Celestial que se llama Tabernáculo fue levantado por Dios y no por el hombre, más el de la tierra la orden de Dios fue en todos los lineamientos, pero levantado por el hombre. El Celestial, el que apuntamos a conocer a través del terrenal fue diseñado y construido por Dios.

Ahora sí, hagamos un repaso final:
1. Dios ordena construir un Santuario
2. Construido con ofrendas voluntarias
3. Dios da el tipo de ofrendas que el pueblo tenía que dar
4. Se debe hacer conforme al modelo que Él dio.

El plano lo da Dios, las medidas las da Dios, los colores y las formas Él las da, nosotros los hombres solo obedecemos. Ésta hermosa lección nos enseña obediencia, nos enseña que cuando le damos algo a Dios, tiene que ser algo sincero, algo puro y que tiene que ser lo que Él dice, no lo que nosotros decimos.

Por el momento dejamos aquí éste hermoso estudio para continuar pronto con el tema #2 el cual desde ya les adelanto se llama "Los Muebles del Santuario". Para todos bendiciones, que estén bien y los invito a estar atentos ya que dentro de poco publicaremos el próximo tema.

Soy Julio Arrieta Martínez, integrante de la Iglesia Adventista del Sétimo Día desde hace 30 años, he servido en varios cargos de la iglesia desde predicador, primer anciano, tesorero, y Presidente de Juntas administrativas de Escuelas Adventistas, por lo cual agradezco a Dios por haberme tomado en cuenta para servirle de ésta manera. Soy un laico comprometido e identificado con el movimiento adventista, y espero ser un investigador de la luz actual y final de ésta amada iglesia. Bendiciones a todos.

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Cita del Espíritu de Profeía

A fin de que el hombre llegue a ser un ministro de éxito, es necesario algo más que el conocimiento de los libros. El que trabaja por las almas necesita integridad, inteligencia, laboriosidad, energía y tacto. Todo es altamente esencial para el éxito del ministro de Cristo. Ningún hombre con estas calificaciones puede ser inferior, sino tendrá una influencia importante. A menos que el obrero en la causa de Dios pueda ganar la confianza de aquellos por quienes trabaja, no podrá hacer mucho bien. Testimonios para la Iglesia. Tomo 3. Pag. 607