Seminario El Santuario de Dios. Tema #2. Los Muebles del Santuario

Presentado por Julio Arrieta Martínez

Mis estimados amigos, hoy nos aprestamos a estudiar la segunda clase del Santuario. Recuerden que el título de ésta serie o seminario es "El Santuario de Dios". Era la voluntad de Dios de construir un Santuario para habitar con los hombres. En el tema pasado estudiamos solo lo que respecta al edificio, al lugar, a la idea. En éste estudio nos concentraremos en los muebles.

Si vemos el santuario éste tiene un tabernáculo, una tienda en su parte central. Fuera de ésta tienda el santuario tenía unas paredes de tela. Cada una de éstas paredes tenía una puerta que daba acceso al Santuario desde los cuatro puntos cardinales. Por supuesto la más importante era la puerta de acceso principal, que es la que da entrada al primer aposento o habitación del Santuario llamado El Patio o el Atrio. Ya al estar en el Atrio y si avanzáramos nos encontraríamos otra puerta que es la que da acceso a la tienda central que está en medio del Santuario. Dentro de ésta tienda tenemos dos aposentos o habitaciones más llamadas El Lugar Santo y El Lugar Santísimo. Éstos dos aposentos están divididos a su vez por una cortina que además hace las veces de puerta de acceso al Lugar Santísimo.

En sí todo el sistema del Santuario que Dios le había dado al hombre tenía tres espacios, aposentos o habitaciones: El Atrio, Lugar Santo y Lugar Santísimo. En cada espacio de éstos habían muebles, que cumplían diferentes funciones que ya estudiaremos.

En el orden correcto al ingresar al Atrio por la puerta principal nos encontramos con el primer mueble, el cual es el El Altar de Bronce o también llamado El Altar de Sacrificio (Éxodo 27:1-8). Éste altar era usado para sacrificar el cordero, tanto el cordero para el pecado como el cordero para las ofrendas, lo que Dios había estipulado según el oficio de la fiesta anual o el oficio que se debía hacer ese día.


Si avanzamos más nos encontramos con el siguiente mueble el cual es: La Fuente de Bronce (Éxodo 30: 18-21), ésta contenía el agua para lavar los utensilios del sacrificio, para lavar las manos de los sacerdotes, para lavar las partes que había que limpiar del cordero ya sacrificado.


Luego de la fuente ya nos encontramos con la tienda que está situada en el centro, al pasar por su cortina o puerta de acceso entramos al Lugar Santo y ahí vemos los muebles que estaban dentro. De pie en ésa puerta a mano derecha encontramos un mueble: El Candelero, Candelabro o Menorá (Éxodo 25:31-40), lógicamente la función principal es, por medio del aceite que se le ponía, dar luz o iluminar el Lugar Santo. Tenía siete brazos para poner ahí las mechas que se encendían.


Nuevamente nos situamos en la puerta, de frente vemos El Altar de Incienso (Éxodo 30:1-10), donde está la cortina que da acceso al Lugar Santísimo. Su función es para aromatizar o perfumar ésa habitación. El humo producido por el incienso que se depositaba en las brazas daba un olor agradable y precioso. Es importante aclarar aquí que Dios prohibió estrictamente que se preparara, replicando su fórmula o receta, éste incienso en las casas o en algún otro lugar; éste incienso debía únicamente usarse en el Santuario.

El mueble que nos falta mencionar dentro del Lugar Santo es La Mesa de los Panes (Éxodo 25:23-30), ésta tenía seis tortas de un lado y seis tortas del otro lado, haciendo doce tortas de pan. Además esas tortas se libaban o para entenderlo mejor se mojaban en el oficio diario, quiere decir que se les echaba aceite y se les ponía incienso.


Toca ahora estudiar el mueble que se situaba en el Lugar Santísimo, al pasar la cortina lo vemos de frente. Como nota aparte mencionaremos que era estrictamente prohibido pasar ésta cortina, la persona o sacerdote que lo hiciera se exponía a una muerte segura, era permitido pasar ésta cortina solo una vez al año en la fiesta del Día de Expiación, ahí si se podía pasar sin sufrir ninguna consecuencia, pero el único autorizado para hacerlo era el Sumo Sacerdote, si entraba algún otro moriría inmediatamente. El único mueble dentro de éste aposento era El Arca de la Alianza o del Pacto (Éxodo 25:10-22). Mueble preciosísimo no solo por lo que representaba (El Trono de Dios), sino por su construcción, cubierto de oro puro por dentro y por fuera, tenía dos querubines de oro en su parte superior, la tapa o también llamada propiciatorio también era de oro. Al levantar ésta tapa se veía dentro las dos tablas con los 10 Mandamientos, la Santa Ley de Dios; escritos por el dedo de Dios (Éxodo 31:18). Ésta arca en su interior tenía además una taza con Maná; en el último día que cayó maná a la tierra del cielo Dios le dio instrucciones a Moisés para que lo recogiera y lo guardara dentro del Arca (el maná escondido, Apocalipsis 2:17). Y por último tenía La Vara de Aarón; si cortamos una vara o rama de madera tarde o temprano ésta se seca, en éste caso sucedió un milagro para darle una enseñanza al pueblo de Israel. Dios le dijo a los sacerdotes que trajeran sus varas ya marchitas y en la mañana la vara de Aarón estaba reverdecida o florecida. Éstos artículos dentro del Arca cumplen símbolos, mensajes, enseñanzas que ya estudiaremos en futuros temas.


De ésta manera podríamos decir que juntos ya amueblamos el Santuario. Hemos estudiado cada uno de los muebles que Dios instruyó que se construyeran, Dios indicó cómo debían construirse, los materiales y sus formas y además para qué se debían utilizar. 

Para más detalles de éstos muebles le invitamos a que vaya a la Biblia y lea los versículos que están al lado del nombre de cada mueble. 

Detallaremos más de éstos muebles en futuros temas, pero si quiero decir que éstos muebles tienen además un simbolismo, una enseñanza, no es que Dios los puso ahí por nada, éstos muebles tienen mucho que decirnos y enseñarnos.

La invitación cordial para que estén atentos a los próximos temas, continuamos con éste apasionante tema del Santuario que Dios ordenó construir en la tierra para morar con el hombre. Bendiciones para usted, para su familia, bendiciones para todo lo que usted hace, que esté muy bien.


Soy Julio Arrieta Martínez, integrante de la Iglesia Adventista desde hace más de 30 años, he servido en varios cargos desde predicador, primer anciano, tesorero y presidente de juntas administrativas de escuelas adventistas, por lo cual agradezco a Dios por haberme tomado en cuenta para servirle de ésta manera. Soy un laico comprometido e identificado con el movimiento que anuncia el pronto regreso de Cristo a ésta tierra y espero ser un investigador de la luz actual y final. Bendiciones a todos

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Cita del Espíritu de Profeía

A fin de que el hombre llegue a ser un ministro de éxito, es necesario algo más que el conocimiento de los libros. El que trabaja por las almas necesita integridad, inteligencia, laboriosidad, energía y tacto. Todo es altamente esencial para el éxito del ministro de Cristo. Ningún hombre con estas calificaciones puede ser inferior, sino tendrá una influencia importante. A menos que el obrero en la causa de Dios pueda ganar la confianza de aquellos por quienes trabaja, no podrá hacer mucho bien. Testimonios para la Iglesia. Tomo 3. Pag. 607